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Navidad más austera y en familia

Se acerca el final de año y esta Navidad será diferente para muchas familias por el ambiente que vive el país, tras iniciarse las manifestaciones sociales en octubre.

“Han sido tiempos duros para todos. No sólo por lo confuso del contexto, sino que también por las repercusiones psicológicas: el ánimo se vuelve más inestable, aparece con más frecuencia el cansancio, el estrés y el miedo. Surge la sensación de incertidumbre y eso influye considerablemente en la mirada del entorno”, explica Paulina Ferrera, psicóloga clínica de adultos.

La especialista comenta que las celebraciones de fin de año “posiblemente serán distintas, tanto por la repercusión anímica, como también por las expectativas laborales o por las proyecciones que se tenían a futuro. Incluso, por estar distanciados de algunas personas por comentarios o discusiones asociadas a la situación del país”.

Instancia de reflexión

Ferrera señala que si bien la Navidad se caracteriza por ser una fecha de festejo, en que se entregan regalos, y se realizan compras, en esta ocasión probablemente sea una instancia más reflexiva y no tan asociada al consumo.

“No se puede desconocer lo que el país está atravesando, por lo mismo, es necesario darse tiempo para compartir y aceptar que esta celebración será y se vivirá lo mejor que se pueda en cada uno de nosotros”, indica la psicóloga.

No estresarse por los regalos

La Navidad puede convertirse en estrés, cuando existe el temor de no cumplir con las expectativas y entregar el regalo deseado, especialmente en el caso de los más pequeños de la casa.

“Las crisis no son fáciles de vivir, son periodos de cuestionamientos, de sentimientos encontrados, a ratos confusos. Exigirse por tener y regalar ese objeto ideal es recargarnos con demandas exigentes que sólo aumentan nuestra sensación de desgaste emocional”, agrega Ferrera.

La psicóloga recalca que “ser honesto con lo que se siente y con el ingreso económico actual nos permitirá tener claridad acerca de los gastos en que se pueden incurrir, considerar pedir un préstamo sólo por comprar, sin tener un orden en las finanzas, a la larga será una preocupación más”.

Sobre la angustia por los obsequios, la psicóloga comenta: “Los regalos no sólo tienen que ser materiales, existen también regalos simbólicos, como encuentros con las personas que uno aprecia, momentos necesarios que nos ayudan a superar las dificultades”.

Buscar opciones

Una alternativa popular que podría permitir ahorrar en el caso de pensar en regalos es jugar al amigo secreto y así no tener que comprar presentes para todo el mundo.

También, si tiene habilidades manuales puede sorprender con un regalo hecho con sus propias manos y que le dará mayor valor.

En el caso de pensar en la cena navideña puede organizarse con sus cercanos para que cada uno aporte algo para la celebración y buscar un menú que implique un menor gasto, por ejemplo, resultará más económico optar por carnes blancas o de cerdo, que las carnes rojas.

Ayudar a las pymes

La situación que vive el país ha afectado a las pequeñas y medianas empresas y por eso existen diferentes campañas, que buscan fomentar que los consumidores adquieren sus productos en pymes.

La Navidad podría ser una fecha para ayudar a quienes justamente luchan por seguir sacando adelante su emprendimiento y generando empleo en el país.