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Ley de Insolvencia y Reemprendimiento: ¿Cómo puede ayudarme esta normativa en un periodo de crisis?

 

La economía chilena y mundial se ha visto fuertemente impactada por la pandemia Covid-19. El Banco Central proyectó recesión económica para Chile y la caída del PIB de hasta un 2,5%.

Tomar decisiones frente a una crisis, como la que enfrenta hoy el país, no es fácil, en especial si se tienen problemas de sobreendeudamiento.

Por eso, en Defensa Deudores te explicamos en qué consiste la Ley de Reorganización y Liquidación de Empresas y Personas: Ley 20.720.

Esta normativa, que también es conocida como Ley de Insolvencia y Reemprendimiento, permite que las personas y pymes que están insolventes, es decir, que no pueden cumplir con sus compromisos financieros encuentren una salida.

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La Ley 20.720 entró en vigencia en octubre de 2014 y marcó un cambio: permitir que las personas naturales pueden solicitar liquidarse, proceso conocido popularmente como quiebra. Antes, sólo las empresas (Personas jurídicas) podían recurrir a ella.

La importancia de esta normativa es posibilitar que las personas y empresas puedan rehabilitarse financieramente y volver a reemprender.

“La Ley de Insolvencia y Reemprendimiento es una solución a los problemas de sobreendeudamiento y morosidad”, recalca Ricardo Ibáñez, abogado fundador de Defensa Deudores.

 

Las opciones para las personas

La Ley 20.720 permite que las personas que se han atrasado con el pago de sus deudas puedan optar a dos procedimientos. Por un lado, está la renegociación de deudas, con la que se buscan mejores condiciones de pago con los acreedores.

“Esta alternativa es de carácter gratuito y se tramita ante la Superintendencia de Insolvencia y Reemprendimiento (Superir)”, indica Ibáñez.

Cuando no es posible pagar las deudas, aunque se obtengan mayores plazos de pago, existe otra alternativa que es presentar una solicitud para liquidarse. En este caso,  la persona deudora deberá contar con la representación de un abogado y entregar sus bienes para que con la venta de ellos se pague a sus acreedores.

“Aunque el monto de la deuda sea superior al valor de sus bienes, tras someterse a la liquidación todos los compromisos financieros quedan extintos y podrá salir de los registros de morosidad”, comenta el abogado.

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Las alternativas para las empresas

Al igual que las personas, empresas de todos los tamaños pueden acogerse a la Ley 20.720 y optar entre dos alternativas, dependiendo de la situación económica en que se encuentren.

Si es posible que la empresa siga operando puede optar por reorganizarse. En este caso, se buscarán mejores condiciones de pago a sus acreedores y se reestructurarán sus pasivos y activos.

“Cuando la empresa no es viable y debe dejar de funcionar existe la posibilidad de darle un cierre ordenado al solicitar la liquidación de la empresa”, agrega Ibáñez.

El objetivo es la venta rápida y eficiente de los bienes de la empresa deudora para pagar a sus acreedores. Con ello, se extinguirán los compromisos financieros y existirá la opción de volver a reemprender.

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